Wholekitchen en su Propuesta Dulce para el mes de octubre nos invita a preparar un masa básica en pastelería: pasta sablé.
Pasta sablé, sablé bretón o masa quebrada, es la base de muchas tartas y empanadas, aunque también se puede comer como unas simples y deliciosas galletas.
El nombre de sablé, viene de su origen francés, concretamente de la zona de la Normanda, significa arena y es fiel reflejo de la textura que debe quedar al comerse.
Se puede elaborar fácilmente en un robot de cocina que disponga de un accesorio para masa, aunque es preferible prepararla a mano sobre una superficie fría.
Se debe extender lo más fino posible (3-4 mm de grosor) de modo que la base de la masa quede bien cocinada y resulte ligera, crujiente y digestiva.
Una de las claves para la calidad de esta pasta es la calidad de los ingredientes, es fundamental usarlos de la mejor calidad posible.
Podéis usar esta pasta como base para una tarta de frutas, limón, chocolate, frutos secos,... o bien para hacer unas pastas bretonas, cuya característica principal es su forma redonda y los cruces que tiene dibujados en la superficie.
Se mantiene en el frigorífico bien envuelta al menos una semana y puede congelarla durante 3 meses.

Pasta sablé, sablé bretón o masa quebrada, es la base de muchas tartas y empanadas, aunque también se puede comer como unas simples y deliciosas galletas.
El nombre de sablé, viene de su origen francés, concretamente de la zona de la Normanda, significa arena y es fiel reflejo de la textura que debe quedar al comerse.
Se puede elaborar fácilmente en un robot de cocina que disponga de un accesorio para masa, aunque es preferible prepararla a mano sobre una superficie fría.
Se debe extender lo más fino posible (3-4 mm de grosor) de modo que la base de la masa quede bien cocinada y resulte ligera, crujiente y digestiva.
Una de las claves para la calidad de esta pasta es la calidad de los ingredientes, es fundamental usarlos de la mejor calidad posible.
Podéis usar esta pasta como base para una tarta de frutas, limón, chocolate, frutos secos,... o bien para hacer unas pastas bretonas, cuya característica principal es su forma redonda y los cruces que tiene dibujados en la superficie.
Se mantiene en el frigorífico bien envuelta al menos una semana y puede congelarla durante 3 meses.
Ingredientes para la masa quebrada (sale cantidad suficiente para un molde de unos 28cm):
Nuevamente esta masa se puede hacer completamente a mano, poniendo un montoncito parte de la harina, haciéndole un hueco y colocando dentro la mantequilla, la sal y el huevo. Con los dedos, mezclaremos poco a poco los ingredientes e iremos añadiendo la harina restante, hasta que la masa tenga una textura granulada, momento en el que echaremos despacio la leche para que la masa se una. En mi caso he utilizado varillas de amasado.
Como podemos apreciar, la masa queda grumosa y hay que resaltar que a la hora de amasarla no es como si hiciéramos masa para pan, sino más bien una mezcla suave de ingredientes.
De hecho, cuando los ingredientes estén añadidos completamente, bastará que hagamos una pequeña bola (como si jugásemos con delicadeza un foundant), lo envolvamos en papel film transparente y la dejamos enfriar al menos 1 hora.
Precalentamos el horno a 190º. Mientras templamos un poco la masa con la mano y la ajustamos al molde. Para esta receta es muy cómodo utilizar un molde con la base desmontable.
En la foto podemos apreciar unas marquitas que le haremos a la masa con un tenedor sin llegar a atravesarla.
Y ahora vamos a hacer lo que se denomina hornear a ciegas que no es ni más ni menos que hornear previamente la masa con peso encima para que no crezca. Para ello colocamos una lámina de papel de horno y encima podemos poner legumbres como habas o garbanzos o, en mi caso bolas para hornear. Metemos al horno durante 15 min.
Sacamos la masa y reducimos la temperatura del hornor a 170º. Quitamos las bolas y el papel y horneamos 5 min. más.
Ahora vamos a preparar el relleno de queso fresco. Aquí tenéis los ingredientes: una tarrina de queso fresco (200gr.), dos gotitas de colorante Wilton amarillo, una cucharadita sopera de extracto de vainilla, media cucharadita de agar-agar (podéis usar gelatina... aproximadamente 4 láminas de las que venden en los supermercados habituales), 3 cucharadas generosas de azucar glás.

Se trata de crear una crema suavemente dulce, no empalagosa y que con el agar-agar o gelatina, tenga una consistencia suficiente para la siguiente capa que le añadamos y, al cortar, no se desparrame. La esparcimos en nuestra masa sablé y dejamos entre media hora y una hora en la nevera para que cuaje.

Pasemos ahora a la siguiente capa. Como podéis apreciar la versatilidad de esta tarta es enorme ya que podemos jugar con colores y sabores a nuestro antojo. En este caso he elegido una mermelada de romero que sorprende por la originalidad de su sabor no muy dulce pero con ese aroma característico.

Nos bastará con un bote de mermelada, pero todo depende de lo grande que sea vuestra superficie.
Finalmente vamos a decorar la tarta. He cortado unas simples estrellas con papel (mejor con cartón que será más cómodo de manejar al quitarlo, pero no disponía de él). Las he dispuesto por la superficie y tomando el azugar glás de nuevo, lo tamizamos generosamente por la superficie.
Después quitaremos con cuidado nuestras estrellas y ya queda lista nuestra tarta de queso fresco con mermelada.
- 250 gr. de harina
- 150 gr. de mantequilla ablandada y cortada en dados
- 1 cucharadita de sal fina
- 1 huevo
- 1 cucharada de leche fría
Nuevamente esta masa se puede hacer completamente a mano, poniendo un montoncito parte de la harina, haciéndole un hueco y colocando dentro la mantequilla, la sal y el huevo. Con los dedos, mezclaremos poco a poco los ingredientes e iremos añadiendo la harina restante, hasta que la masa tenga una textura granulada, momento en el que echaremos despacio la leche para que la masa se una. En mi caso he utilizado varillas de amasado.
Como podemos apreciar, la masa queda grumosa y hay que resaltar que a la hora de amasarla no es como si hiciéramos masa para pan, sino más bien una mezcla suave de ingredientes.
De hecho, cuando los ingredientes estén añadidos completamente, bastará que hagamos una pequeña bola (como si jugásemos con delicadeza un foundant), lo envolvamos en papel film transparente y la dejamos enfriar al menos 1 hora.
Precalentamos el horno a 190º. Mientras templamos un poco la masa con la mano y la ajustamos al molde. Para esta receta es muy cómodo utilizar un molde con la base desmontable.
En la foto podemos apreciar unas marquitas que le haremos a la masa con un tenedor sin llegar a atravesarla.
Y ahora vamos a hacer lo que se denomina hornear a ciegas que no es ni más ni menos que hornear previamente la masa con peso encima para que no crezca. Para ello colocamos una lámina de papel de horno y encima podemos poner legumbres como habas o garbanzos o, en mi caso bolas para hornear. Metemos al horno durante 15 min.Sacamos la masa y reducimos la temperatura del hornor a 170º. Quitamos las bolas y el papel y horneamos 5 min. más.
Ahora vamos a preparar el relleno de queso fresco. Aquí tenéis los ingredientes: una tarrina de queso fresco (200gr.), dos gotitas de colorante Wilton amarillo, una cucharadita sopera de extracto de vainilla, media cucharadita de agar-agar (podéis usar gelatina... aproximadamente 4 láminas de las que venden en los supermercados habituales), 3 cucharadas generosas de azucar glás. 
Se trata de crear una crema suavemente dulce, no empalagosa y que con el agar-agar o gelatina, tenga una consistencia suficiente para la siguiente capa que le añadamos y, al cortar, no se desparrame. La esparcimos en nuestra masa sablé y dejamos entre media hora y una hora en la nevera para que cuaje.

Pasemos ahora a la siguiente capa. Como podéis apreciar la versatilidad de esta tarta es enorme ya que podemos jugar con colores y sabores a nuestro antojo. En este caso he elegido una mermelada de romero que sorprende por la originalidad de su sabor no muy dulce pero con ese aroma característico.

Nos bastará con un bote de mermelada, pero todo depende de lo grande que sea vuestra superficie.
Finalmente vamos a decorar la tarta. He cortado unas simples estrellas con papel (mejor con cartón que será más cómodo de manejar al quitarlo, pero no disponía de él). Las he dispuesto por la superficie y tomando el azugar glás de nuevo, lo tamizamos generosamente por la superficie.Después quitaremos con cuidado nuestras estrellas y ya queda lista nuestra tarta de queso fresco con mermelada.

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