Wholekitchen en su Propuesta Salada para el mes de Octubre nos invita a preparar un clásico francés: "Coq au Vin”
El Coq a Vin es de origen francés y en su elaboración, tradicionalmente, se usaba el gallo u oca, llegando a tardar hasta un día y medio en su elaboración mientras lo marinaban y lo cocinanban; actualmente estos tiempos son mucho más cortos y en tan sólo 1 hora tendremos este rico guiso.
La versión más conocida es la de Borgoña, que usa el famoso vino tinto de la región, aunque hay otras muchas regiones donde el vino que se utiliza es el blanco como Alsacia, Franco Condado, Riesling o Vine Jaune y un largo etcétera.
En el siglo XX este plato era marinado porque muchas de las familias de las áreas rurales de Francia tenían, además de gallinas por sus huevos y carne, un gallo para la reproducción y, cuando éste se hacia mayor para seguir cumpliendo con sus funciones, lo cocinaban; al ser la carne de gallo viejo es dura y fibrosa, recurrían pues a esta manera de preparación, ya que el vino ayudaba a suavizarla y hacerla más comestible. Por eso en aquellos tiempos esta receta era considerada comida de campo o de gente humilde, porque los más acomodados siempre podían acceder a una carne mejor.
Actualmente el plato debería llamarse "Poule au Vin", porque ya casi nadie usa un gallo sino un pollo para prepararlo pero, aún así, ha conservado su nombre.
Hay varias leyendas en torno a este plato: una de ellas cuenta que Napoleón, en uno de sus muchos viajes, paró en una posada; el cocinero, debido a la escasez que había por la guerra, sólo tenía un gallo viejo y un vino barato para cocinarle algo. Desesperado, el posadero puso a cocinar el gallo en el vino con todos los vegetales que encontró. Para sorpresa de todos, resultó delicioso. Tan exitoso fue que se convirtió en un plato tradicional de la cocina francesa. Esta leyenda está casi anulada por el hecho que se han encontrado escritos de la receta mucho antes de la era napoleonica.
Lo que sí es cierto es que se remonta a más de 400 años y se hizo muy popular a principios de 1900, cuando se empezó a utilizar la carne de pollo, sustituyendo a la del gallo, y vinos de mejor calidad en vez del barato, que transformó la receta de un plato originado en la escasez y la necesidad de no desperdiciar comida en un plato de fina cocina francesa.
Una de la premisas actuales para su elaboración es que se cocine con un vino de calidad, ya que este es lo que le dará el toque de distinción a este exquisito plato. En mi caso, he utilizado un DO Ribera del Duero de barrica.
Ingredientes (6 personas):
Llevamos agua a ebullición y ponemos las cebollas pequeñas o las chalotas en un bol, cubriéndolas el agua hirviendo durante 5 minutos. Las escurrimos y las dejamos enfriar bien. A continuación, limpiamos y pelamos.
Picamos las cebollas, cortamos el apio en rodajas finas, las zanahorias en rodajas gruesas y el beicon en trozos del tamaño de un bocado. Calentamos una cazuela baja y ancha a fuego medio y echamos 1 cucharada de aceite. Añadimos estas verduras y rehogamos 10 minutos, hasta que estén tiernas.
Subimos el fuego y doramos 10 minutos, sin dejar de remover. Añadimos el ajo picado y removemos 1 minuto más. ¡Todo a un bol!.
Mezclamos 50 gr. de harina con un poco de sal y pimienta en una bolsa de plástico
con autocierre. Introducimos el pollo, cerramos y agitamos para que se impregne bien.
En 2 cucharadas de aceite (puede usarse una de aceite y otra de mantequilla), sofreimos una tercera parte del pollo 10 minutos, hasta que se dore bien por todos lados (el pollo debe tener espacio suficiente para freírse; si llenamos la sartén, se cocerá). Cuando hayamos dorado la primera tanda, retiramos el exceso de grasa y echamos un chorrito de agua, desprendendiendo los trozos pegados y sumándolos al bol, ya que los jugos que contienen son muy sabrosos. Doramos el resto del pollo.
Una vez dorado y retirado todo el pollo, vertimos el vino y dejamos que hierva 5
minutos, o hasta que se reduzca en una cuarta parte.
Introducimos el pollo, las verduras y los jugos de cocción en la cazuela (en mi caso, mi estupeda cocotte de Le Creuset), sin olvidarnos del caldo (no importa si no cubre todo). Tapamos parcialmente y mantenemos a fuego lento 50 minutos.
Cuando el pollo esté tierno, lo retiramos a un bol grande,junto con las verduras y con la ayuda de una espumadera. Mezclamos entonces 1 cucharada de harina y 1 de mantequilla
hasta obtener una pasta fina que añadimos a la salsa; cocemos a fuego lento,
sin dejar de remover, 5 minutos o hasta que esté brillante y algo espesa.
Para terminar, freimos los champiñones en mantequilla (los más grandes, por la mitad) durante 2-3 minutos a fuego vivo, hasta que estén dorados y tiernos. Salpimentamos.
Volvemos a introducir el pollo y las verduras en la cazuela, remomevos con cuidado, añadimos los champiñones. ¡¡¡A comer!!!!

El Coq a Vin es de origen francés y en su elaboración, tradicionalmente, se usaba el gallo u oca, llegando a tardar hasta un día y medio en su elaboración mientras lo marinaban y lo cocinanban; actualmente estos tiempos son mucho más cortos y en tan sólo 1 hora tendremos este rico guiso.
La versión más conocida es la de Borgoña, que usa el famoso vino tinto de la región, aunque hay otras muchas regiones donde el vino que se utiliza es el blanco como Alsacia, Franco Condado, Riesling o Vine Jaune y un largo etcétera.
En el siglo XX este plato era marinado porque muchas de las familias de las áreas rurales de Francia tenían, además de gallinas por sus huevos y carne, un gallo para la reproducción y, cuando éste se hacia mayor para seguir cumpliendo con sus funciones, lo cocinaban; al ser la carne de gallo viejo es dura y fibrosa, recurrían pues a esta manera de preparación, ya que el vino ayudaba a suavizarla y hacerla más comestible. Por eso en aquellos tiempos esta receta era considerada comida de campo o de gente humilde, porque los más acomodados siempre podían acceder a una carne mejor.
Actualmente el plato debería llamarse "Poule au Vin", porque ya casi nadie usa un gallo sino un pollo para prepararlo pero, aún así, ha conservado su nombre.
Hay varias leyendas en torno a este plato: una de ellas cuenta que Napoleón, en uno de sus muchos viajes, paró en una posada; el cocinero, debido a la escasez que había por la guerra, sólo tenía un gallo viejo y un vino barato para cocinarle algo. Desesperado, el posadero puso a cocinar el gallo en el vino con todos los vegetales que encontró. Para sorpresa de todos, resultó delicioso. Tan exitoso fue que se convirtió en un plato tradicional de la cocina francesa. Esta leyenda está casi anulada por el hecho que se han encontrado escritos de la receta mucho antes de la era napoleonica.
Lo que sí es cierto es que se remonta a más de 400 años y se hizo muy popular a principios de 1900, cuando se empezó a utilizar la carne de pollo, sustituyendo a la del gallo, y vinos de mejor calidad en vez del barato, que transformó la receta de un plato originado en la escasez y la necesidad de no desperdiciar comida en un plato de fina cocina francesa.
Una de la premisas actuales para su elaboración es que se cocine con un vino de calidad, ya que este es lo que le dará el toque de distinción a este exquisito plato. En mi caso, he utilizado un DO Ribera del Duero de barrica.
Ingredientes (6 personas):
- 500 gr. de cebollas pequeñas o chalotas
- 2 cebollas
- 2 ramas de apio
- 2 zanahorias
- 6 lonchas de beicon
- 3 cdas. de aceite de oliva suave
- 2 dientes de ajo
- 50 gr. de harina + 1 cda más.
- 6 muslos de pollo y 6 contramuslos
- 5 cdas. de mantequilla
- 400 ml. de vino tinto con cuerpo
- 500 ml. de caldo de pollo
- 300 gr. de champiñones variados
- sal y pimienta
Llevamos agua a ebullición y ponemos las cebollas pequeñas o las chalotas en un bol, cubriéndolas el agua hirviendo durante 5 minutos. Las escurrimos y las dejamos enfriar bien. A continuación, limpiamos y pelamos. Picamos las cebollas, cortamos el apio en rodajas finas, las zanahorias en rodajas gruesas y el beicon en trozos del tamaño de un bocado. Calentamos una cazuela baja y ancha a fuego medio y echamos 1 cucharada de aceite. Añadimos estas verduras y rehogamos 10 minutos, hasta que estén tiernas.
Subimos el fuego y doramos 10 minutos, sin dejar de remover. Añadimos el ajo picado y removemos 1 minuto más. ¡Todo a un bol!.
Mezclamos 50 gr. de harina con un poco de sal y pimienta en una bolsa de plástico
con autocierre. Introducimos el pollo, cerramos y agitamos para que se impregne bien. En 2 cucharadas de aceite (puede usarse una de aceite y otra de mantequilla), sofreimos una tercera parte del pollo 10 minutos, hasta que se dore bien por todos lados (el pollo debe tener espacio suficiente para freírse; si llenamos la sartén, se cocerá). Cuando hayamos dorado la primera tanda, retiramos el exceso de grasa y echamos un chorrito de agua, desprendendiendo los trozos pegados y sumándolos al bol, ya que los jugos que contienen son muy sabrosos. Doramos el resto del pollo.
Una vez dorado y retirado todo el pollo, vertimos el vino y dejamos que hierva 5
minutos, o hasta que se reduzca en una cuarta parte. Introducimos el pollo, las verduras y los jugos de cocción en la cazuela (en mi caso, mi estupeda cocotte de Le Creuset), sin olvidarnos del caldo (no importa si no cubre todo). Tapamos parcialmente y mantenemos a fuego lento 50 minutos.
Cuando el pollo esté tierno, lo retiramos a un bol grande,junto con las verduras y con la ayuda de una espumadera. Mezclamos entonces 1 cucharada de harina y 1 de mantequilla
hasta obtener una pasta fina que añadimos a la salsa; cocemos a fuego lento,
sin dejar de remover, 5 minutos o hasta que esté brillante y algo espesa. Para terminar, freimos los champiñones en mantequilla (los más grandes, por la mitad) durante 2-3 minutos a fuego vivo, hasta que estén dorados y tiernos. Salpimentamos.
Volvemos a introducir el pollo y las verduras en la cazuela, remomevos con cuidado, añadimos los champiñones. ¡¡¡A comer!!!!

Aquí tenéis un video donde podéis ver su preparación.
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