
El "hoax", o mail de marketing viral que hace que se corra de boca en boca sin ser cierto, es esto (omitiré los comentarios más ofensivos en esta campaña tan deleznable):
El Código 15 la “NIÑA BONITA CATALANA”
Los nacionalistas catalanes han conseguido que los productos fabricados en Cataluña tengan un número propio en los códigos de barras, proporcionándoles un índice diferenciado al resto de España".
Hasta ahora, cuando compraba un producto español, el código de barras comenzaba con el 84 pero no sabía si venía de Matalascabrillas del Duque o Cam Picha de Calcullons, tenía que despistojarme buscándolo por los seis lados del envase.
Como en breve los productos catalanes comenzarán con el número 15, me han simplificado mucho lo que voy a comprar y lo que no.
Código de barras: 84 Producto español ¡¡¡ OK !!!
Código de barras: 15 Producto catalán ¡¡¡
Pues bien, la realidad es esta: el 15 corresponde a Estados Unidos (del 00 al 29 con alguna excepción) y cualquiera puede solicitar un código de barras a su Organismo regulador que empiece por esos dígitos. El 15 no ha sido asignado, ni lo será a “productos catalanes”, eso no funciona así.
Realmente el sistema está agotado actualmente (Francia tiene del 30 al 37, España sólo tiene el 84) y entra dentro de lo normal a nivel de mercado que se busque una diferenciación, de ahí a hablar de generalización, hay un paso (o dos). El razonamiento que se hace en el "hoax" es absurdo porque los códigos de barras se asignan por paquetes y los asigna directamente la entidad que los gestiona y ya hay gestores desde el 000 al 999.
Los procesos de globalización y el incremento del tráfico comercial hacen que los viejos sistemas ya vayan quedando obsoletos; ejemplo tecnológico las direcciones IP: IP4 está a punto de agotarse y hay que crear un nuevo sistema IP6.
El sistema de códigos de barras, como finito que es, ya nació obsoleto y corresponde a una mentalidad ya arcaica que se parchea como se puede.
En resumidas cuentas, nos encontramos ante una campaña que lejos de promover que la unión hace la fuerza, que entre todos podemos levantar esta tremenda crisis, promueve una maravillosa cortina de humo a la clase política nacional y autonómica que nos impide ver la realidad: no saben y no quieren, que es lo peor, arreglar esta crisis y mientras tenga al grueso de la población entretenida con deportes nacionales y arreglando el país a base de tirarnos los trastos, no nos daremos cuenta de que siguen viviendo a nuestra costa.
Y para finalizar, la nota de humor: adoro el cocido madrileño, la paella valenciana, el marisco rojo gallego, las gambas de Huelva, la cecina de León, el arroz con leche asturiano, la Zurrukutuna vasca, tanto como los caracoles a la Llauna, la butifarra y toooooooooda la gastronomía catalana.
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